Mis dedos se topan contigo como si sus poros fueran pequeñísimos ojos, tecleando el mundo, virando deprisa y aveces, arrebatados, deseáran abrir una ventana de cosas insospechadas; y, al dar vuelta la rígida pantalla, la sonrisa tenue de tu prosa, de tu rostro, aparece como tímida mariposa posándose sobre la grama de mis sienes. Abrazos, Dulci, hemoso tu blog. M.R
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ResponderEliminarMis dedos se topan contigo como si sus poros fueran pequeñísimos ojos, tecleando el mundo, virando deprisa y aveces, arrebatados, deseáran abrir una ventana de cosas insospechadas; y, al dar vuelta la rígida pantalla, la sonrisa tenue de tu prosa, de tu rostro, aparece como tímida mariposa posándose sobre la grama de mis sienes.
ResponderEliminarAbrazos, Dulci, hemoso tu blog.
M.R
Mairo.... me sorprendí hermosamente esta noche al encontrarte.
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